sábado, 29 de enero de 2011

Se quedó tras los cristales de colores.....

Ayer, 28 de Enero de 2011, murió la abuela de la persona con la que comparto mi vida.
Era mayor, había vivido una vida plena, con hijas que a su vez hicieron su vida y tuvieron hijos que a su vez están haciendo la suya. Su muerte fue rápida e indolora, e incluso pudo disfrutar de los primeros años de vida de algunos bisnietos. Pero no pude evitar ponerme triste. 
Cuando recibí la noticia estaba con una amiga a la que le quedan menos de 2 semanas para ser madre por primera vez, y tras recibir la llamada tuve una visión clara del círculo que es la vida. 
El dolor en el tanatorio era compartido por todos los que vinieron a acompañar a la familia, y la entereza de las hijas que sufrían la pérdida me llenaba de admiración. 
Hoy se realizaba un Culto en el tanatorio para recordarla, y después la acompañábamos en su último viaje hasta el crematorio de la Almudena. El Culto era cálido y a la vez vacío, lleno de significado y también superficial. No hacía justicia a la difunta, pero reconfortaba a amigos y familiares. 
Toda la lógica, todo el consuelo espiritual, y toda la entereza abandonaban a los asistentes ya en el crematorio, y las lágrimas al dar el último adiós a una madre, una hermana, una tía, una abuela, ocupaban los ojos de muchos, y nuestro corazón daba un vuelco cuando las cortinas se cerraban delante del féretro.
En mi caso, las lágrimas no eran sólo de pena por la pérdida, sino también de homenaje y agradecimiento, porque si no hubiera sido por ella, entre otras personas, yo no podría tener a la persona a la que más adoro, y con la que comparto mi vida.
Por eso mi último pensamiento hacia ella fue "Gracias", mientras se cerraban las puertas de la sala, y ella se quedaba tras los cristales de colores.


Alba.

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